Cuadro de El Bosco: La gula (parcial)

Uno de los grandes pecados capitales de los sitios web es la gula.

Un proceso creativo era así. Primer plato mucho texto, porque siempre hay mucho que explicar. De segundo un revuelto de enlaces y de postre un empacho de imágenes innecesarias para decorar.

Cualquiera que abre un espacio digital, sea web, blog o aplicación móvil, quiere volcar su concepto y toda su información, la comercial, la legal, la novedad, facilitar la viralidad: contenido voluntario y contenido impuesto.

Tenemos mucho que ofrecer. El ansia de digerir todo el volumen de contenido que queremos mostrar, nos lleva de forma inexorable a engordar.

Si en los sitios web se aplicaba la técnica de revisar el texto para adelgazar, de leer tres veces y recortar, la técnica es extensiva al contenido, a lo irrelevante o lo que simplemente no despierta interés.

Y el proceso creativo debe ser inverso: desde el contenido hacia la utilidad, condensarlo y agruparlo al servicio del concepto. Esta página es para informar, esta para suscribirse y esta otra para comprar.

Si no pudiéramos medirlo. Pero podemos.

Si en una mano ponemos los objetivos de nuestra plataforma, y en la otra los datos, embudos de conversión, tasa de rebote y tiempo de permanencia en nuestras páginas, podemos trazar caminos más lógicos para facilitar al visitante alcanzar el objetivo, para que te lean, jueguen, se apunten o compren.

Hay una obsesión, lejos de la realidad, de que nuestros visitantes se dan cuenta de todo lo nuevo que ponemos. Obsesión por contar todo lo que a nosotros nos importa. Quizá someter a régimen a nuestras plataformas nos ayude a enfocar el objetivo, pues como bien dice Jakob Nielsen, las personas lo que quieren es llegar, descubrir y alcanzar su objetivo o su experiencia en menos tiempo.

Es la realidad del comportamiento humano ante la máquina. Es el resultado de seguir intentando ganar tiempo.